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En las montañas de la locura.

Heracles

Heracles Hijo de Alcmena y de Zeus. Nació en Tebas pero sus ancestros procedían de Argos, tierra que siempre consideró como su patria.

 

Su padre mortal era Anfitrión, el esposo de su madre. Una noche en que Anfitrión se encontraba ausente, Zeus tomando la forma de Anfitrión se unió con Alcmena. De esta unión se concibió a Heracles. Horas más tarde Anfitrión regresó, se unió a Alcmena y juntos concibieron a Íficles, el hermano gemelo de Heracles.

 

Por pertenecer Heracles a la raza argiva y ser su madre descendiente de Perseo, Zeus en una ocasión se jactó de haber engendrado al próximo rey de Argos. Hera irritada por la infidelidad de su esposo, se las arregló para que pronunciase las siguientes palabras, "El niño que va a nacer hoy en una familia que lleva mi sangre será el señor de todos los que habiten en torno a él". Después Hera, aconsejada por Ate, envio a Ilitia para que adelantara el parto de Menipe, esposa de Esténelo, este ultimo también era descendiente de Perseo. Luego Ilitia retrasó cuanto pudo el nacimiento de Heracles, pudiendo éste por fin nacer gracias a la intervención de Galantis.

 

Así que gracias a los manejos de Hera, Euristeo nació antes que su primo Heracles y en virtud al juramento de Zeus, recibió la corona de Argos.

 

Zeus decidido a favorecer a su descendiente, ordenó a Hermes que pusiera al infante en el regazo de Hera, mientras ella dormía, para que este tomase leche de su pecho y se convirtiese en inmortal. La diosa se despertó sobresaltada y un chorro de leche escapó de su pecho formándose con él la Vía Láctea.

 

Como hemos visto, desde su nacimiento Heracles se ganó el odio de la que siempre fue su implacable enemiga, Hera. Cuando el héroe contaba apenas unos meses, la reina del Olimpo envio dos serpientes a la cuna que compartía con su gemelo Íficles. Demostrando una fuerza poco común, Heracles mató a los animales antes de que los gritos de Íficles alertasen a Anfitrión y acudiese a socorrer a los niños.

 

Éurito, le enseñó el manejo del arco; Cascor, le instruyó en las armas; Autólico le entrenó en el arte del pugilato; con Anfitrión aprendio a conducir carros; y Lino le enseñaba música hasta que en un arranque de cólera Heracles lo mató.

 

A los dieciocho años acometió la cacería de un león que asolaba las tierras de Anfitrión y de su vecino el rey Tespio. La cacería duró cincuenta días durante los cuales el héroe se hospedó en la casa de Tespio. Éste tenia cincuenta hijas, noche tras noche el rey las introducía en el lecho de Heracles para obtener descendientes de él. De estas noches nacieron los cincuenta Tespíadas.

 

Cuando regresaba a Tebas después de matar al león, Heracles se topó con unos emisarios de Orcómeno a los que Tebas debía pagar un tributo por una antigua disputa. El héroe les cortó las orejas y la nariz y los envio de regreso a su patria. La respuesta de Ergino, soberano de Orcómeno, no se hizo esperar y pronto apareció con la intención de invadir Tebas. Heracles le derrotó y a partir de aquel momento Orcómeno tuvo que pagar el doble del tributo antes establecido para Tebas. En agradecimiento al servicio prestado a la ciudad, Creonte, rey de Tebas, casó al héroe con Mégara, su hija mayor y a Íficles con su hija pequeña.

 

 

 

Los doce trabajos

 

Hera deseaba que Heracles abandonase Tebas y fuese a Argos para rendir vasallaje a Euristeo. Así que la diosa provocó un acceso de locura al héroe durante el cual asesinó a sus hijos y a los de Íficles. Cuando recuperó la razón repudio a Mégara entregándosela a su sobrino Yolao y partió para encontrar expiación a sus crímenes.

 

Se dirigió a Delfos donde la Pitia le aconsejó que primero se cambiase el nombre. Al nacer nuestro a héroe le pusieron como nombre Alcides, que significa descendiente de Alceo. Fue a partir de este momento y no antes cuando se le llamó Heracles, que significa gloria de Hera. Si no hemos mencionado antes este dato ha sido para no confundir al lector.

 

Después debía encaminarse a Argos y ponerse al servicio de Euristeo. Tras terminar unos trabajos que éste le impondría se consideraría purificado y se le concedería la inmortalidad.

 

Antes de ponerse al servicio de Euristeo, Heracles fue convenientemente equipado por los dioses. Atenea le regaló una túnica, Hefesto una armadura, Hermes una espada, Poseidón caballos y Apolo un arco y unas flechas envenenadas. Aunque los regalos eran magníficos, Heracles generalmente utiliza como toda arma una clava y un arco que se fabricó el mismo y se cubre con la piel de un león.

 

Además del ya mencionado, han llegados hasta nosotros otros motivos por los que Heracles habría aceptado someterse a las pruebas que le imponía Euristieo, un hombre al que consideraba muy inferior a él. Algunas versiones cuentan que lejos de sentir aversión por Euristeo, estos trabajos fueron realizados para demostrar su amor por él, ya que eran amantes. O que con ellas, Heracles pretendía obtener el perdón para su padre que permanecía en el destierro.

 

Por una razón u otra, en este punto comienzan las hazañas que más renombre le han dado a nuestro héroe.

 

1º El león de Nemea

 

Su primer trabajo consistió en dar caza al león de Nemea. Éste era hijo de Ortro y Equidna. Se trababa de una fiera enorme con una piel tan dura que resultaba invulnerable a las armas. Habitaba en la región de Nemea devorando a sus gentes, a los ganados y destrozando las cosechas.

 

Cuando Heracles se dirigía a cazar al león se hospedó en casa de Morloco, después partió hacia la guarida de la fiera. Al principio intentó abatirlo con sus armas, pero no lo consiguió. La morada del animal tenía dos entradas, Heracles lo azuzó hasta que el animal penetró en ella. Después taponó una de las entradas y acorralándolo por la otra lo atrapó y estranguló.

 

Como trofeo le arrancó la piel, con ella se vistió a partir de entonces, ya que esta piel era invulnerable a las armas y al fuego.

 

Acudio a Micenas con su botín, pero Euristeo se asustó tanto al verlo, que le ordenó que en lo sucesivo dejase sus trofeos a las puertas de la ciudad.

 

 

 

2º La hidra de Lerna

 

Acabar con este animal fue el segundo trabajo que le impuso Euristeo. El monstruo era hijo de Tifón y Equidna, fue criado por Hera para se enfrentase con Heracles.

 

Se trataba de una serpiente con innumerables cabezas que se reproducían al ser cortadas y que exhalaban un vaho mortal. Para matar a este monstruo que asolaba la zona, Heracles iba cortando las cabezas del engendro, mientras Yolao quemaba los cuellos cercenados, para que la carne quemada no se pudiese regenerar y producir otra cabeza. Se dice que una de las cabezas era inmortal, por lo que Heracles tras cortarla la sepultó bajo una enorme piedra. Además Hera había enviado un gigantesco cangrejo para ayudar a la hidra. Cuando este mordio el pie del héroe, él lo aplastó de un solo golpe. Con la sangre de la hidra Heracles envenenó sus flechas. Euristeo se negó a contabilizar este trabajo porque el héroe había contado con la ayuda de su sobrino Yolao.

 

 

 

3º El jabalí de Erimanto

 

En esta ocasión Euristeo ordenó al héroe que capturase vivo a un enorme jabalí que devastaba los bosques de Erimanto.

 

Cuando iba en pos del animal, Heracles se hospedó con el centauro Folo y se vio obligado a participar en una refriega con los centauros. Después continuó su búsqueda, persiguió al animal hasta que consiguió agotarle dándole caza en una zona nevada, allí lo ató con cadenas, se lo cargó en los hombros y regresó a Micenas.

 

Euristeo aterrorizado ante la vista del jabalí, corrió a refugiarse en una jarra que tenía para tal fin.

 

 

 

4º La cierva de Cerinia

 

Su cuarto trabajo consistió en apoderarse de una de las cinco ciervas con pezuñas de bronce y cuernos de oro consagradas a Artemisa. Las otras cuatro habían sido capturadas por la diosa y tiraban de su carro, pero ésta última fue ayudada a escapar por Hera para que sirviese de prueba a Heracles.

 

Tan solo tocarla constituía un sacrilegio, por lo que Heracles para no dañarla la persiguió durante un año hasta el país de los Hiperbóreos. Allí consiguió atraparla hiriéndola levemente con una flecha tras lo cual la ató las patas, se la cargó en los hombros y la llevó ante Euristeo.

 

Otra versión, cuenta que era un animal gigantesco que asolaba la zona al que Heracles mató y después consagró su cornamenta en honor a Artemisa Enoatis.

 

 

 

5º Las aves del lago Estínfalo

 

Después Euristeo le mandó expulsar del lago Estínfalo a unas aves con pico, garras y plumas de bronce. Atacaban a los humanos lanzándoles desde el aire sus plumas de bronce. Habían crecido tanto en numero que resultaban una verdadera plaga para los países vecinos.

 

La dificultad consistía, en hacerlas salir del tupido bosque que rodeaba la zona pantanosa de Arcadia donde las aves habitaban. Heracles las hizo salir con ayuda de unas castañuelas que le dio Atenea y que habían sido elaboradas por Hefesto. Cuando las aves levantaron el vuelo fueron abatidas en gran numero por el héroe. Las que se salvaron huyeron hacia el mar Negro, donde más tarde las encontraron los argonautas.

 

Se piensa que estas aves pudieron ser una bandada de ibis que emigraron desde Arabia. Otra versión dice que estas aves eran realmente mujeres, las hijas de un tal Estífalo a las que Heracles mató por negarle hospitalidad.

 

 

 

6º Los establos de Augías

 

Augías poseía un rebaño de animales que ni enfermaban, ni mal parían. Por eso su número era gigantesco. Pero jamás había limpiado sus establos, por lo que el país se veía infectado por un hedor insoportable, además no se podía cultivar debido a la gruesa capa de estiércol que cubría la tierra.

 

Heracles le prometió a Augías limpiar sus establos en un solo día, si a cambio él le daba la décima parte de su ganado o le entregaba parte de su reino según otras versiones.

 

Una vez cerrado el trato, ayudado por de Yolao derribó las paredes de los establos y después desvio las corrientes de los ríos Alfeo y Peneo, que con sus aguas arrastraron el estiércol. Sin embargo Augias se negó a pagarle, por lo que más tarde Heracles le declaró la guerra. Para colmo Euristieo no contabilizó el trabajo arguyendo que había realizado la hazaña para percibir un salario.

 

 

 

7º El toro de Creta

 

El séptimo trabajo que le impuso Euristeo consistía en atrapar vivo al toro de Creta. La mitología lo identifica con dos toros con leyendas distintas. Uno era el toro que había surgido del mar y con el que Pasífae había concebido al Minotauro. Otras versiones, que no aceptan la metamorfosis de Zeus en toro, cuentan que éste fue el toro que llevó a Europa hasta las costas de Creta.

 

Recorría Creta exhalando fuego por las narices y destruyendo todo a su paso. Tras una ardua lucha, Heracles lo apresó y trasladó vivo a Micenas. Euristeo quiso dedicárselo a Hera, pero como la diosa no aceptó la ofrenda, el animal fue puesto en libertad y llegó al Ática, donde Teseo lo encontró en la llanura de Maratón.

 

 

 

8º Las yeguas de Diomedes

 

Para realizar el octavo trabajo Heracles se desplazó hasta Tracia. Las yeguas de Diomedes que tenia que atrapar se llamaban: Podargo (veloz), Lampón (resplandeciente), Janto (alazana) y Deino (terrible).

 

Estos animales se alimentaban de carne humana. Heracles se las arregló para que devoraran a su propio dueño. Después de comer las yeguas se volvieron mansas y el héroe pudo uncirlas al carro de Diomedes y trasladarse de esta manera a Micenas.

 

Otra versión cuenta que Heracles se dirigió a Tracia con un pequeño ejército, y que fue a un tal Abdero al que devoraron los animales, en su honor Heracles fundó una ciudad en las cercanías.

 

 

 

9º El cinturón de Hipólita

 

Para regalárselo a su hija Admete, Euristeo pidió a Heracles que le trajese el cinturón de la reina de las amazonas. Era un cinturón de oro, que Ares le había regalado a su hija Hipólita y que simbolizaba el poder de esta reina sobre las amazonas.

 

La leyenda tiene multitud de variantes, la versión más extendida cuenta como el héroe arribó en el puerto de Temiscira acompañado de otros héroes entre los que se encontraban Yolao, Telamon, Peleo y Teseo. La reina prendada de Heracles accedió a entregarle el cinturón como prenda de amor. Pero Hera metamorfoseada en amazona inició una disputa entre ambos bandos. Heracles creyéndose traicionado, mató a Hipólita.

 

En su camino de regreso Heracles hizo un alto en Mariandino, donde participó en unos juegos fúnebres en honor a Priolao, un hermano del rey Lico. Durante un combate de pugilato mató a Ticia, campeón de la ciudad. Como compensación, libró una serie de batallas contra los enemigos de Lico. Pero apenas el héroe abandonó Mariandino, el rey Ámico les arrebató los terrenos que para ellos había ganado Heracles.

 

Después pasó por Troya, donde liberó a Hesíone de un monstruo al que iba a ser sacrificada. Por la importancia de este episodio, le dedicaremos un apartado propio bajo el nombre de "Heracles en Troya".

 

Por fin Heracles consiguió llegar a Micenas donde entregó el cinturón.

 

 

 

10º Los bueyes de Geríones

 

Geríones era hijo de Crisaor y Calírroe. Tenia tres cabezas, seis brazos y tres cuerpos unidos por la cintura, además se le consideraba el hombre más fuerte del mundo. Poseía en la isla de Eritia, una manada de bueyes rojos que eran pastoreados por un hijo de Ares llamado Euritión y por el perro bicéfalo Ortro, hijo de Tifón y Equidna.

 

Heracles en este trabajo debía robar los bueyes de Geríones. Para llegar a la isla de Eritia obligó a Helios, amenazándole con sus flechas, a que le prestara la copa con la que el dios se trasladaba cada noche de Occidente a Oriente. Una vez en tierra, abatió primero a Ortro y después a Euritión con sus flechas. Menetes, pastor que guardaba los rebaños de Hades, presenció la reyerta y avisó a Geríones de lo acontecido. Éste también cayó bajo las flechas del héroe. Heracles se embarcó de nuevo en la copa, esta vez con los bueyes.

 

Durante este viaje Heracles realizó numerosas hazañas. Construyó las famosas columnas de Hércules, situadas una en el Peñón de Gibraltar y otra en el de Ceuta. Luchó con Monstruos. Fue asaltado por bandidos. En Ligurgia, capitaneados por Ligis, fue atacado por tal numero de indígenas que se quedó sin flechas, Zeus para ayudarle hizo caer una lluvia de piedras. También en Ligurgia tuvo que enfrentarse con los bandidos Alebión y Dércino, que intentaron en vano robarle la manada. En Regio uno de los bueyes huyó y llegó al país de los élimos, donde el rey Érix intentó quedarse con el animal, murió a manos de Heracles mientras Hefesto le cuidaba el resto de la manada. Ya en la ribera helénica, Hera envio unos tábanos que atacaron a los bueyes, enfurecidos se dispersaron por los montes tracios. El héroe se dispuso a buscarles, mientras lo hacia se topó con el río Estrimon que estorbó su camino, por lo que llenó el cauce del río de piedras. A pesar de su empeño solo pudo recuperar parte de los animales.

 

Al llegar a Micenas, Euristeo sacrificó lo que quedaba de la manada en honor a Hera.

 

 

 

11º El can Cérbero

 

Esta fue la empresa más difícil que encomendaron a Heracles. Cérbero era un perro con tres cabezas y cola de serpiente que guardaba la entrada del Hades. El héroe debía llevar al can a Micenas.

 

Para prepararse para este trabajo Heracles tuvo que ser iniciado en los misterios de Eleusis, Museo ejerció de padrino. Antes de bajar al Hades Eumolpo le informó de que el dios de los infiernos le permitiría llevarse al perro si conseguía dominarlo sin ayuda de armas.

 

Acompañado por Atenea y Hermes penetró en el mundo de los muertos. Las almas huían a su paso, solo Meleagro y Medusa le hicieron frente. Hermes le convenció de que no atacase a Medusa, pues solo era un espectro. Con Meleagro estuvo charlando un rato y tan desdichada le pareció su historia, que para compensarlo le prometió casarse con la hermana de este, Deyanira.

 

Después se topó con Teseo, Pirítoo y Ascáfalo. Logró liberar a Teseo y a Ascáfalo pero se le prohibió liberar a Pirítoo. En su recorrido por el Hades observo la sed que padecían los condenados, que solo podía ser saciada con sangre, para remediar su mal mató a varias vacas del rebaño del Hades. A Menetes, un pastor que intentó detenerlo, le rompió las costillas.

 

Por fin llegó a presencia del soberano del Hades, que le concedió permiso para llevarse al animal. Como había prometido, Heracles atrapó al animal con la única ayuda de sus manos y lo llevó a Micenas. Euristeo al verlo corrió aterrorizado a refugiarse en su jarra. No sabiendo que hacer con él Heracles devolvio al perro a su legitimo dueño, que lo restituyó en su puesto.

 

 

 

12º Las manzanas de oro del jardín de las Hespérides

 

En su ultimo trabajo se le encomendó robar las manzanas de oro que nacían de un árbol regalado por Gea, a Hera, con motivo de sus esponsales con Zeus. Estas manzanas áureas proporcionaban la inmortalidad. La diosa había plantado el árbol en un jardín divino que se hallaba en la ladera del monte Atlas. Las Hespérides se encargaban de cuidar el árbol. Para proteger el árbol y vigilar los posibles hurtos de las Hespérides, Hera situó al dragón Ladón junto al árbol.

 

La primera dificultad con la que se topó el héroe fue averiguar dónde se encontraba el famoso jardín. Para ello primero se dirigió hacia Macedonia, donde luchó y venció a Cicno. En Iliria consultó a unas ninfas que le indicaron que solo Nereo podría desvelarle la situación del jardín. Le llevaron ante Nereo y aunque el dios para desasirse del abrazo de Heracles se metamorfoseó de mil maneras diferentes, el héroe no consintió en soltarle mientras no le mostrase el camino que debía seguir. Camino del jardín luchó con Busiris. En Asia mató a Ematión. Y a su paso por el Cáucaso liberó a Prometeo, con el consentimiento de Zeus, matando con una flecha al águila que todas las mañanas le roía el hígado. En agradecimiento Prometeo le aconsejó que no arrancase las manzanas con sus propias manos.

 

Una vez en el jardín de las Hespérides, siguiendo el consejo de Prometeo, le pidió a Atlante que cogiese las manzanas, mientras él sujetaba la bóveda terrestre en lugar del titán. Cuando Atlante tuvo las manzanas, comunicó al héroe, que él mismo llevaría las manzanas a Micenas. Heracles utilizando la astucia, se mostró de acuerdo, pero le pidió al titán que sujetase durante un momento la bóveda mientras el se colocaba una almohada para estar más cómodo. Una vez que el cándido titán tomó de nuevo el peso sobre sus hombros, Heracles cogió las manzanas y echó a correr.

 

Otra versión cuenta que Heracles consiguió las manzanas sin la ayuda de Atlante. Mató o durmió a Ladón y las Hespérides fueron transformadas en árboles.

 

Una vez en Micenas, Euristeo devolvio las manzanas a Hera, que las puso de nuevo en el jardín.

 

 

 

Aventuras en el reino de Ónfale

 

Libre ya del vasallaje hacia Euristeo, nuestro héroe se dirigió a Eucalia donde el rey Éurito había prometido la mano de su hija a quien le venciese a él y a sus hijos en una prueba de arco. Heracles ganó, pero el rey temiendo que se repitiese su acceso de locura, le negó el premio. Ofendido, el héroe prometió vengarse. Al partir, se llevó consigo algunas yeguas del soberano. Ífito, uno de los hijos de Éurito, salió en su busca para recuperar los animales y Heracles lo mató. Entonces el héroe buscó purificación de este asesinato en la corte del rey Neleo, pero este se la denegó. acudió después a Amiclas donde fue purificado del asesinato por el rey Deífobo

 

Una vez purificado, se dirigió al oráculo de Delfos en busca de ayuda para curase de sus accesos de ira. Se le dijo que debía venderse como esclavo durante tres años y entregar el dinero de la venta a la familia de Ífito.

 

Fue vendido por Hermes a la reina de Lidia, Ónfale. En este periodo, Heracles se enfrentó a los cercopes mellizos Pasalo y Acmón, que transformados en moscas le impedían dormir con su incesante zumbido; luchó contra Sileo, que obligaba a los extranjeros a trabajar en sus tierras; arrasó la ciudad de los lidios, cuando éstos comenzaron a saquear el territorio de Ónfale; venció al rey Litierses de Celenes en una competición, en la que el rey decapitaba a los perdedores; junto al rió Safaris, mató a una gigantesca serpiente que atacaba a los sirvientes y a las cosechas de Ónfale. Con esta reina Heracles tuvo a Lamo, a Agelao y a Laomedonte.

 

Transcurrido el tiempo pactado y después de librar las posesiones de la monarca de bandidos y monstruos, la reina lo liberó muy satisfecha de él colmándole de regalos a su partida.

 

 

 

Heracles en Troya

 

Para comprender los acontecimientos posteriores, primero explicaremos que Apolo, Poseidón y Hera en una ocasión se rebelaron contra el poder de Zeus intentando derrocarlo. Debido a este hecho, Apolo y Poseidón fueron castigados por Zeus a trabajar para el rey Laomedonte de Troya.

 

Por encargo del rey, los dos dioses junto con Éaco, construyeron las magnificas murallas que protegían Troya. Una vez finalizado el trabajo, el monarca se negó a pagarles el salario que anteriormente habían convenido, incluso amenazó con cortarles la nariz y los expulsó de sus dominios. Cuando Apolo y Poseidón, una vez terminado el castigo, recobraron sus prerrogativas de dioses, se dispusieron a vengarse. Apolo envio una peste a la ciudad y Poseidón un monstruo marino que atacaba a sus gentes.

 

Mientras retornaba a Micenas para entregar el cinturón de Hipólita, en el noveno trabajo, Heracles pasó por Troya. En ese momento Hesíone, hija de Laomedonte, iba a ser entregada a la voracidad del monstruo marino, para aplacar la ira de los dos dioses. El héroe prometió al desconsolado padre salvar a la muchacha, a cambio de los caballos que un día Zeus le entregó a Laomedonte, como compensación por el rapto de Ganímedes. Una vez muerto el engendro, el rey intentó engañarlo entregándole otros caballos. Heracles se marchó prometiendo vengarse.

 

Una vez terminados los doce trabajos y la servidumbre hacia Ónfale, reunió un ejercito para asaltar Troya. Llevaba a Telamón, rey de Salamida, como lugarteniente. Tomó la ciudad y mató a Laomedonte junto a sus hijos con excepción de Hesíone y de Podarces, el pequeño. Hesíone fue entregada en matrimonio a Telamón y Podarces fue salvado de la esclavitud por su hermana, que lo pidió como regalo de bodas. Desde ese momento el pequeño cambió su nombre de Podarces, a Príamo, nombre con el que luego se ha hecho famoso. Heracles al marcharse, dejó el trono de la ciudad en manos de Príamo.

 

 

 

La Gigantomaquia

 

Durante la lucha de los olímpicos contra los gigantes, el oráculo manifestó que los primeros ganarían la contienda siempre que un mortal fuera su aliado. Así pues, el elegido fue Heracles. Atenea se encargó de llevarlo hasta Flegas, escenario de la batalla. El héroe junto con Apolo hirió a Efialtes en un ojo. Después a travésó con una fecha al cabecilla de los gigantes, Alcioneo, pero éste se levantó con fuerzas renovadas. Advertido por Atenea de que el gigante sacaba su energía de la tierra y que por lo tanto en su tierra no podría vencerle, lo llevó en hombros hasta Beocia donde lo mató. Remató a Porfirión, a quien Zeus ya había alcanzado con su rayo.

 

 

 

La guerra contra Augías

 

Tras limpiar los establos del rey Augías, éste se negó a pagarle el salario convenido y después lo expulsó de la Élide.

 

Para vengarse, Heracles reunió un ejercito formado por arcadios y se lanzó contra la Élide. Pero fue derrotado por los moliónidas, unos sobrinos de Augías llamados Éurito y Ctéato a los que el soberano había situado al frente de su ejercito. En la batalla Ificles fue herido de gravedad y Heracles puesto a la fuga. Más tarde el héroe preparó una emboscada a los moliónidas y los mató. Después organizó otra expedición en la que tomó la ciudad, mató al rey Augías y puso en el trono a Fileo.

 

Tras esta expedición Heracles instituyó los Juegos Olímpicos y construyó en el recinto sagrado de Olimpia un santuario dedicado a Pélope.

 

 

 

La expedición contra Pilos

 

Heracles estaba resentido con el rey de Pilos, Neleo, porque se había negado a purificarle de la muerte de Ífito.

 

Neleo tenía doce hijos, el mayor se llamaba Periclímeno y el pequeño Néstor. Periclímeno había pedido a su padre la expulsión del héroe, mientras que Néstor apoyó su petición de purificación.

 

Heracles atacó la ciudad y mató a Neleo y a todos sus hijos con excepción de Néstor. Lo más relevante de este episodio, es la lucha que el héroe mantuvo con Periclímeno, que como descendiente de Poseidón tenía la facultad de metamorfosearse. Para desaparecer de la vista de Heracles se transformó en una abeja, pero Atenea le avisó de la transmigración y éste le mató.

 

 

 

La guerra contra Esparta

 

En Esparta reinaba Hipocoonte junto a su numerosa prole, los hipocoontidas, que había expulsado del trono a los legítimos herederos Icario y Tindáreo.

 

Encontramos tres posibles motivos para esta empresa. Según unos, Heracles deseaba restituir el trono a Icario y Tindáreo. Otras versiones relatan que se trató de un desquite por la ayuda que Hipocoonte prestó a Neleo. O que con esta guerra vengaba a un familiar suyo llamado Eono, muerto a manos de los Hipocoontidas.

 

Con un ejercito de arcadios y la ayuda del rey Cefeo y sus hijos, Heracles atacó Esparta. En la batalla perecieron Cefeo, sus hijos e Íficles. Heracles fue herido en una mano y curado por Asclepio. A pesar de todo venció y entregó el trono a Tindáreo.

 

Al finalizar esta guerra erigió un templo en honor a Atenea y otro en honor a Hera, para agradecerle no haberle perjudicado en esta ocasión.

 

 

 

Las guerras de Tesalia

 

Heracles abandona el Peloponeso, donde hasta ahora se habían desarrollado sus aventuras y se dirige a Tesalia.

 

Por encargo del rey Egimio, organizó una campaña contra los lapitas. Habían acosado hasta tal punto al soberano, que éste prometió al héroe la tercera parte de su reino si le libraba de ellos. Tras su victoria, Heracles renunció al premio a favor de los heraclidas.

 

Luego emprendió una venganza contra los driopes. Su animadversión contra este pueblo, se debía a que cuando Heracles y Deyanira fueron expulsados de Calidón junto a su hijo Hilo, pidieron comida al rey Tiomante y éste se la negó. Heracles tomó entonces uno de los bueyes del rey y lo sacrificó para comerlo. Llegaron los hombres de Tiomante y se entabló una lucha en la que participó la propia Deyanira, siendo herida en el pecho. Tiomante murió en el enfrentamiento. Cuando Heracles se enfrentó nuevamente a los driopes mató a su nuevo rey, Laógoras.

 

Después Heracles tomó la ciudad de Orminio y mató a su rey Amintor. Según unas versiones, esta campaña la inició el héroe debido a que este rey le negó el paso por su territorio. O quizás porque Heracles había tenido la osadía de solicitar la mano de Astidamía, hija de Amintor, a pesar de estar ya casado con Deyanira. En esta versión de la leyenda, Heracles se llevó como botín a la muchacha y con ella engendró a Ctesipo.

 

 

 

Resurrección de Alcestis

 

Según una de las versiones, cuando Heracles iba en busca de las yeguas de Diomedes, pasó por palacio del rey Admeto justo el día en que Alcestis, la esposa del rey, acababa de morir. Pero el soberano que no deseaba faltar a las leyes de la hospitalidad, le ocultó la desgracia y le festejó como se merecía. Cuando el héroe se enteró de la triste noticia, bajó a la cámara donde se encontraba Alcestis, apresó al genio de la muerte, le obligó a soltar el alma de la reina y así le devolvio la vida.

 

La muerte de Busiris

 

Busiris era el rey de Egipto, para garantizar la prosperidad de su pueblo, anualmente sacrificaba en honor a Zeus a un extranjero. A su paso por Egipto, Heracles fue elegido como víctima propiciatoria. En el momento en el que el rey le iba a clavar el cuchillo ceremonial, el héroe rompió las ligaduras que lo sujetaban al altar y mató a Busiris.

 

Combate con Anteo

 

Anteo era un gigante, hijo de Gea, que habitaba en el istmo de Corinto. Desafiaba a un combate a muerte a los extranjeros que se cruzaban en su camino. Era invencible, pues cuando caía a tierra su madre le insuflaba nuevas energías y se levantaba del suelo como si acabase de comenzar la lid. Cuando Heracles se dio cuenta, lo levantó por los aires y allí lo ahogó.

 

 

 

Deyanira y la muerte de Heracles

 

Tal y como Heracles había prometido a Meleagro en el Hades, se dirigió a Calidón donde cortejó a Deyanira. Deyanira era hija de Dionisio y de Altea, la esposa de Eneo. Eran muchos los pretendientes que llegaban a la corte de Calidón, solicitando al rey Eneo la mano de la hermosa muchacha. Todos se retiraron ante las aspiraciones del dios fluvial Aqueloo y de Heracles. Aqueloo tenía la facultad de aparecer con forma de toro, de serpiente moteada o de hombre con cabeza de toro. Por indicación de Eneo, los pretendientes se enzarzaron en una lucha para conseguir la mano de la muchacha. A pesar de la ventaja que le otorgaban sus transformaciones a Aqueloo, Heracles venció y se casó con la doncella.

 

Ella era muy habilidosa conduciendo carros y una excelente luchadora. Las aventuras en la que aparece Deyanira acompañando y luchando junto al héroe son numerosas. Engendraron a Hilo, a Macaria, a Odites y a Gleno.

 

En una ocasión llegaron a la orilla del río Eveno, donde el centauro Neso se ofreció a transportar a Deyanira al otro lado, a cambio de una pequeña recompensa. Cuando Neso se vio solo con la chica intentó violarla. Sus gritos alertaron a Heracles, que desde el otro lado del río a travésó al centauro con una de sus flechas. Neso arrancó la flecha de su pecho y le dijo Deyanira, "Si mezclas el semen que he derramado en la tierra con la sangre de mi herida, le añades aceite de oliva y untas secretamente la camisa de Heracles con la mezcla, no volverás a tener motivos para quejarte de su infidelidad".

 

Deyanira había soportado siempre con paciencia las frecuentes infidelidades de su esposo, pero cuando Yole se cruzó en el camino del héroe, Deyanira ya no era tan joven. Temiendo que la repudiara, impregnó una camisa que Heracles le había pedido, para realizar un sacrificio en honor a Zeus, con el ungüento que le indicó el centauro Neso.

 

Cuando la camisa entró en contacto con la piel se pegó a ella produciéndole tal dolor, que al intentar arrancársela, con ella se arrancaba la piel dejando al descubierto los huesos. Al descubrir Deyanira lo que había hecho se suicidó.

 

Heracles dispuso sus ultimas voluntades, pidió a su concubina Yole que cuidase de su hijo Hilas y a Hilas que se casase con Yole cuando tuviese edad sufriente. Después subió al monte Eta, donde levantó una enorme pira en la que se encaramó pidiendo a sus criados que la encendiesen. Como ninguno se atrevía, finalmente la encendio Filoctetes, que como compensación recibió el arco y las flechas del héroe. Mientras las carnes mortales se consumían se escuchó un trueno, una nube envolvio la pira y el cuerpo desapareció.

 

Heracles había alcanzado la inmortalidad, una vez en el Olimpo se reconcilió con Hera y le fue entregada Hebe como esposa.

 

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