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En las montañas de la locura.

De la creación a los Olímpicos.

De la creación a los Olímpicos.

La Creación.

En el principio de los tiempos, cuando el universo era joven, solo existía un lodo infinito, cuyo nombre era caos.  Allí estaba mezclado todo lo que sería más tarde el Universo: desde las estrellas del firmamento hasta los pensamientos más oscuros de los hombres, estaban mezclados en esa masa lodosa. De pronto, se vió surgir del caos dos entidades: Nix, el día, y Erebo, el insondable y oscuro país de la muerte, y estos fueron los primeros dos seres que se establecieron en la tierra.

Estos dos seres engendraron a Eros, el amor, que a su vez engendró a Éter, la luz, y Hémera, el día.

De repente, el caos engendró a otros dos seres: moldeó la tierra y el cielo, conocidos como Urano y Gea. Estos eran la personificación del cielo y la tierra, y se les otorgó reinar sobre lo que surgiría del caos. Urano y Gea se encontraron con Eros, el amor, y este los atrajo como un imán que atrae a los metales. Así se formó la primera pareja, con Urano y Gea que sintieron por primera vez el amor en sus cuerpos divinos. Y estos se unieron y engendraron al mar, Ponto, que se extendía hacia el horizonte.

Las caricias que le enviaba Gea a Urano eran las nubes, y los besos que estos se daban caían como gotas de agua. Fue así como surgió la lluvia.

Urano y Gea engendraron infinidad de hijos, de los cuales los tres principales eran los Hecatónquiros; gigantes de cien brazos y cincuenta cabezas, los cíclopes; gigantes de un solo ojo que moldeaban rayos, y los Titanes; los más queridos hijos de Urano, seres de formidable poder. Los dos primeros fueron encerrados en el Tártaro, prisión de Erebo, para que no pudieran ver la luz, pues Urano los deploraba. A los titanes les fue otorgada toda la tierra, y con sus salvajes poderes moldearon montañas y volcanes, esculpieron en la roca enormes valles, e incluso eran tan poderosos que podían ordenarle al sol que cambiara de rumbo cuando ellos querían.

Doce eran los poderosos príncipes de la tierra, seis titanes y seis titanides. Los titanes fueron Críos, Ceo, Océano, Japeto, Hiperión y Cronos. Las titánides fueron Temis, Rea, Febe, Tetis, Tía y Mnemosine. Eran más grandes que las montañas que moldeaban, y su cólera ocasionaba horribles terremotos y cataclismos en la tierra. Pero de todos ellos, el más malvado de todos era el menor, Cronos, el tiempo.

Y sucedió que Urano repudió a sus hijos, los titanes, y los quiso enviar al Tártaro. Pero Gea estaba cansada de ver a sus hijos sufrir, y fue donde Cronos y le dijo: "No quiero ver pudrirse a mis hijos en el infierno, pues mi corazón sufre al ver a mis hijos sufrir por la tiranía de su padre. Así que ve tú y rebélate contra tu padre, y destrónalo del trono de la Tierra, ya que eso es lo que tú corazón ambiciona. Tú no puedes matar a un dios, así que haz lo siguiente: Toma tu hoz con la que me castigas a mí y a mis criaturas, y córtale los genitales a tu padre, pues sólo así lograrás derrocarlo del trono del Universo".

Y Cronos tomando el consejo de su madre, tomó su hoz con la que azotaba a la tierra, y fue donde su padre Urano tenía su morada. Y sin más aviso que el sonido del aire al azotar la hoz, Cronos castró a su padre, haciéndolo perder su poder, más no podía matarlo, porque los dioses poseedores de las fuerzas secretas del Universo no mueren, pues son eternos.

Urano, viendo lo que su hijo había hecho, se exilió en el tártaro, pero antes de irse para siempre y cederle su trono, le dijo a su hijo: "En verdad que eres listo, y has podido derrotarme. Pero debes saber que nosotros los viejos poseemos el poder de escrutar en los abismos del tiempo y del espacio, y ver que sucederá en eones futuros. Y os digo, que así como ahora tú, hijo mío, sangre de mi sangre,  me has quitado mi trono, así un hijo tuyo os lo quitará". Y dicho esto, marchose a los abismos de la tierra de Erebo, para nunca volver.

Y se sabe que de la sangre derramada por Urano surgieron las Erinias, cuyos nombres eran Tisifóne (la vengadora del crimen), Megera (la de los celos), y Alecto (siempre encolerizada), aquellas deidades que castigan a los hombres azotándolos con sus terribles látigos. Estas deidades tienen la apariencia de mujeres desfiguradas, con alas de murciélago y garras de acero, con ojos inyectados de sangre y cabellos de venenosas serpientes enmarañadas. Y ellas juzgan implacablemente al mortal que osa romper las leyes divinas, y lo azotan para siempre, sin dejarlo en paz nunca más y siguiendolo incluso en la muerte, hasta que los dioses decidan apiadarse del desdichado hombre, cosa que rara vez ocurre.

Y cuentan que los genitales de Urano cayeron en el mar, y formaron grandes cantidades de espuma, como nunca habría ocurrido ni ocurrirá en ningún lugar de reino de Ponto. Y de repente, de entre la espuma, surgió una gigantesca ostra, más que ninguna otra jamás vista en el agua o en la tierra. Y sus valvas, antes herméticamente cerradas, empezaron a abrirse lentamente, hasta que finalmente revelaron lo que contenían. Un hermoso ser, una diosa con una belleza que jamás sería igualada ni entre mortales, ni entre inmortales. Y se la llamó Afrodita, que significa "nacida de la espuma", pues de esta había surgido.

La era de los Titanes

Así comenzó la edad de oro de los Titanes, que demostraron ser aún más déspotas que su padre, Urano. Aterrorizaron a la tierra durante años incontables, desatando catástrofes tantas que Gea lloró de tristeza al ver su reino destrozado. Y Cronos se unió con su hermana Rea y juntos tuvieron varios hijos. Pero Cronos recordaba la advertencia de su padre, así que decidió tomar medidas para evitar el nacimiento de sus hijos. Como ellos no podían morir, cada vez que nacía alguno Cronos se lo arrebataba a su madre para devorarlo, y así evitar que lo desterraran como él alguna vez había hecho con su padre.

Rea se dolió de que sus hijos nacieran sólo para ser devorados por su tirano padre. Así que tomó la desición que en cuanto naciera su próximo hijo, lo ocultaría de Cronos para que no pereciese devorado.

Y Rea fue con su madre, Gea, y pidióle consejo. Gea, que estaba herida por las atrocidades cometidas por sus hijos, le dijo a Rea: "Hija mía, entiendo tu dolor, porque un tiempo tu padre urano se comportó de la misma forma, y me duele que tu esposo sea tan nefasto como para maltratar más a mis dominios. Así que os ayudaré a cumplir el hado que a dictado Urano aquel día oscuro en el que Cronos derrocó a mi esposo."Dichas estas palabras, Rea rompió el llanto, pues recordaba a sus hijos que habían sido devorados por Cronos. Gea conmoviose al ver esta escena, y le dijo a su hija Rea: "Toma al niño que está por nacer antes de que Cronos sepa que ha nacido. En cuanto Cronos os reclame que le des a su hijo envuelve una roca en pañales, y entrégasela para que la devore. Después de esto, Cronos se sentirá satisfecho pensando que el último de sus hijos a sido devorado. Lleva al niño con la cabra Amaltea, y ella lo criará como un hijo propio. Después nos aseguraremos de que se cumplan los designios del destino, que gobierna a los dioses".      

 Y así llego el día en que Rea tuvo que dar a luz, y vió que su niño era hermoso y le puso de nombre Zeus. Y recordando lo que le había dicho Gea, Rea envolvió una roca en pañales, y se la entregó a Cronos, quien la devoró pensando que el único hijo que podía quitarle el trono del Universo había desaparecido en su vientre.

Y Rea fue donde la cabra Amaltea, y diole al niño diciéndole que lo escondiera y lo criara como si fuera su hijo. Amaltea asintió, y crió al pequeño Zeus como un hijo.

La niñez de Zeus 

Y cuentan que mientras Zeus jugaba con su madre adoptiva, con su descomunal fuerza, sin quererlo, le arrancó un cuerno a la cabra Amaltea. Y la cabra gimió de dolor, mientras el niño Zeus se lamentaba de haberle hecho tal cosa. Más como Zeus era un dios, puso sus manos sobre la herida provocada durante infantiles juegos, y curóle la herida. Y tocó el cuerno de Amaltea, y al instante salieron toda clase de manjares, desde el néctar y la ambrosía de los dioses, hasta uvas exquisitas y vinos de delicioso sabor. Este cuerno fue llamado cornucopia, o cuerno de la abundancia, porque todo aquel que lo poseyera jamás le faltaría nada, e incluso sus más profundas aspiraciones podrían saciarse con sólo pedírselo al cuerno. Zeus le regaló a Amaltea este prodigioso artefacto, más al ver que su única aspiración era servir a los dioses, Zeus lo regaló a unas ninfas que pasaban de casualidad. Y se dice que desde entonces estas ninfas distribuyen los bienes a los afortunados que cuentan con su gracia, y los convierten en hombres ricos y satisfacen todos sus deseos, y que incluso el más desafortunado de los hombres puede convertirse en un hombre poderoso si es del agrado de estas ninfas.

Amaltea murió cuando Zeus ya estaba maduro y listo para enfrentarse a su padre. Y Zeus, queriendo él a quien le había prodigado tanto amor, para inmortalizarla la elevo al cielo, formando así la constelación de Capricornio, que desde entonces es la consagrada por Zeus.

La Titanomaquia 

Fue el joven Zeus y vistióse de un sirviente de Cronos. Y Cronos, sin sospechar que aquel sirviente era su hijo, le pidió que le trajera vino. Zeus fue por el vino, pero le echó una sustancia que le había dado su madre Rea, y se lo dió a beber a Cronos. Y este, no sabiendo lo que iba a pasar, bebió del vino envenenado y al instante empezó a regurgitar a todos sus hijos. Y salieron Hestia, Hera, Démeter, Hades y Poseidón, los dioses que ahora gobiernan el Cosmos. Y Cronos espantado se dió cuenta del engaño de su mujer y de que su hijo seguía vivo, esta vez liberando a todos su hermanos. Y Cronos rugió de furia como nunca lo había hecho, y las montañas se estremecieron, y los vientos se apagaron, y los valles temblaron, y los mares levantaron furiosas olas que azotaron la tierra, e incluso en los lejanos rincones de Erebo se logró sentir la furia de Cronos.

Se inició una guerra que duró 10 años, como nunca se había visto ni se verá en la tierra, donde la desolación fue brutal y los destrozos incontables, tanto que incluso ahora la tierra sigue convulsionándose de tan espantosa guerra. Se le llamó la Titanomaquia, porque fue la guerra de los hijos de Cronos contra los Titanes. Y los hijos de Cronos reclutaron a algunos titanes que, cansados del terrible gobierno de Cronos, deseaban desterrarle del Cosmos. Y los hijos de Cronos liberaron a los hijos de Urano encerrados en el Tártaro, a los cíclopes y los hecatónquiros. Y estos se unieron a los hijos de Cronos en la guerra, ylos cíclopes forjaron a los rayos salvajes del cielo para uso del señor Zeus, y le entregaron su égida (escudo) con la que podía convocar sanguinarios vientos que destruían todo a su paso. Y los hijos de Cronos se establecieron en el monte Olimpo, y desde entonces desde ahí gobiernan al Universo y rigen a los hombres con mano de hierro, y desde entonces fueron llamados los dioses olímpicos.

Y los Titanes fueron derrrotados por Zeus, y Cronos y sus seguidores fueron encerrados en el tártaro, custodiados por los hecatónquiros. Pero antes de partir a la prisión eterna, Cronos le dijo a Zeus: "Así como vos osas quitarme mi trono, hijo, carne de mi carne, así un hijo tuyo me vengará y te hará lo mismo que ahora me haces, pues soy inmortal y tengo el poder de escrutar el tiempo y el espacio, y soy yo quien decido el rumbo del tiempo". Dicho esto Cronos fue sepultado en el Tártaro, y desde allí espera pacientemente el momento en que se cumplan las palabras que le gritó a Zeus.       

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